Ideas, sentimientos, vivencias, emociones, angustias... son muchas cosas las que surgen y viajan con nosostros en el difícil camino de la adolecencia. Bien sorteadas, todas ellas, dan firmeza al sendero que conduce nuestra existencia. AQUI UN POCO DE AQUELLO
LA IMAGEN DE MI MENTE
Como un hada en lo infinito
deslumbrante y ataviada,
la luz flamante de sus ojos
posa siempre frente a mí
e ilumina mi soledad...
Belleza tanta la que expande
con sus pupilas tan radiantes,
de su mágico rostro,
con sus labios tan anciosos,
en un vivo carmesí.
con su dulce voz más melodiosa
que resuena en mi memoria,
con sus cabellos rubios
donde la brisa se entretiene
con gracia y encanto.
En su pecho esbelto y armonioso,
en sus suaves y tiernos brazos,
en la elegancia de sus pasos
y entre su tersa y delicada piel.
Más resalta su belleza...
al mirarla, como aquella rosa,
asomando sus delicados pétalos
halagados por los rayos del sol.
Al encontrar tanta grandeza,
en su brillante inteligencia
que de genios heredó.
Y volviendo hasta su faz...
esa, su fingida mirada
donde el amor se plasma,
impacienta más mi alma
y dilata mi corazón.
Esta, su noble imagen,
habita en mis pensamientos,
y ronda en mi mente...
Cuanto anhelo poseerla,
cuanto ansío su presencia,
más el deseo en vano vuelve
y sin compasión se torna.
¡Cómo refugiar mi sentimiento!,
¡Cómo saciar sus labios,
y palpar su cuerpo,
si en mi mundo no la encuentro!
¡Oh desilución más deprimente,
que en mí ha provocado,
hoy que puedo comprender
la vanidad de mi plegaria,
al encontrar en su regazo...
LA IMAGEN DE MI MENTE!
Como un hada en lo infinito
deslumbrante y ataviada,
la luz flamante de sus ojos
posa siempre frente a mí
e ilumina mi soledad...
Belleza tanta la que expande
con sus pupilas tan radiantes,
de su mágico rostro,
con sus labios tan anciosos,
en un vivo carmesí.
con su dulce voz más melodiosa
que resuena en mi memoria,
con sus cabellos rubios
donde la brisa se entretiene
con gracia y encanto.
En su pecho esbelto y armonioso,
en sus suaves y tiernos brazos,
en la elegancia de sus pasos
y entre su tersa y delicada piel.
Más resalta su belleza...
al mirarla, como aquella rosa,
asomando sus delicados pétalos
halagados por los rayos del sol.
Al encontrar tanta grandeza,
en su brillante inteligencia
que de genios heredó.
Y volviendo hasta su faz...
esa, su fingida mirada
donde el amor se plasma,
impacienta más mi alma
y dilata mi corazón.
Esta, su noble imagen,
habita en mis pensamientos,
y ronda en mi mente...
Cuanto anhelo poseerla,
cuanto ansío su presencia,
más el deseo en vano vuelve
y sin compasión se torna.
¡Cómo refugiar mi sentimiento!,
¡Cómo saciar sus labios,
y palpar su cuerpo,
si en mi mundo no la encuentro!
¡Oh desilución más deprimente,
que en mí ha provocado,
hoy que puedo comprender
la vanidad de mi plegaria,
al encontrar en su regazo...
LA IMAGEN DE MI MENTE!

